Cuando el esfuerzo
no se refleja en
los resultados.
No es falta de trabajo.
Ni de capacidad.
Es una señal clara:
algo no se está viendo.
La estrategia está clara, pero en la operación algo se diluye.
El producto mejora, pero el mercado no responde como debería.
Cada área hace lo suyo, pero la mejora del conjunto no aparece.
Se ajustan procesos, incentivos, estructuras… y aun así, algo no termina de cerrar.
En la complejidad de los negocios actuales, los problemas rara vez se originan en el mismo lugar donde aparecen.
Por eso, corregir partes aisladas no alcanza.
